Los días se pasan cada vez más rápido,
excepto en los que no te veo, que parecen tardar una eternidad.
Aún así, es corto el tiempo que me queda de tu cotidianidad,
de observarte mientras diriges tu mirada hacia cualquier cosa
o hacia la nada.
A veces minutos,
y aunque no lo notes,
a veces todo el día.
Van pasando y a lo largo de cada uno
tus más se van correspondiendo con mis menos
así como tus menos responden a mis más
te vuelves cada vez más claro
más vivo, más incentivo
yo cada vez más reservada, torpe y desinteresada,
no existe en todo esa reciprocidad
debo mencionar que hay cosas de las que no tengo noción de la forma en que habitan en tu mente
tengo una claridad linda e inexplícita sobre lo que eres
me gusta, aunque no sé bien qué es,
tengo claridad sobre lo que soy y lo que quiero ser,
contigo.
Es lo único a lo que le tengo fé
a ser contigo,
te tengo fé a tí,
me tengo fé a mí estando contigo,
me tengo fé porque me mueves a hacer y deshacer,
me tengo fé contigo porque estás en cada una de mis canciones,
porque estás en mis letras,
en mi luna, en mis paisajes,
en mis colores... en mis colores.
Me tengo fé contigo porque me hace feliz sentir el viento soplando mi cabello
porque sé que de algún modo se vuelve amable y te trae hasta mí
porque confío en que de otro modo sea ahora piadoso y me lleve hasta donde tú estás
aunque no te des cuenta,
me tengo fé porque el sol me recuerda tus ojos
porque cada movimiento, palabra, cada pensamiento está desde siempre inspirado en tí.
Le temo al hecho de perderte,
que en automático sería perderme a mí misma,
temo de saber muros donde no los haya
o de intentar derribar los que están construidos para no caerse jamás
no diría que me eres indispensable
me las he sabido arreglar sin ti desde hace algún tiempo,
si ese delirio se alarga a unos cuantos días o a una eternidad
cuando llegue tu ausencia total,
la práctica hará todo más fácil,
pero a ella no quiero conocerla,
no quiero volverme una experta extrañándote.
El sólo pensarlo me vuelve ansiosa,
te me vas quedando muy lejos con el tiempo que a tí te pinta demasiado bien,
te vas con el clima y con las circunstancias que te van de maravilla,
mientras yo me encargo de aplazar deseos,
de huir de mis sueños.
Estoy segura de casi nada,
ni si quiera estoy segura de mí misma.
Sólo te sé a ti, sólo me sé caminando a tu lado.