Vamos a olvidarnos hoy de todo, vamos a escribir hasta volvernos locos.

viernes, 29 de junio de 2012

¿Ya no te acuerdas de mí?


¿Ya no te acuerdas de mí?
Yo lo hago todos los días,
Por las noches y a deshoras,
Me acuerdo de ti hasta en los momentos en que te me olvidas.

¿Ya te olvidaste de mí?
Yo de verdad he intentado hacerlo
Me he querido librar del calor fantasma de tu abrazo
Del espejo de tus ojos que todavía me paraliza cuando me cantan nuestra historia
Cuando me cantan su primera y única canción…

Yo ya quiero olvidarte, ya no quiero
Ya no quiero
Recordar
Ni cuando dices,
Ni qué respondo
Cuando dices “estoy contigo”.

Ojalá que mis horas se dejen de contar con tu pulso
Espacio, te quiero, despacio
No te necesito nada
Te necesito todo.
Necesito quitar el sonido
Tu voz, nada más.
Que mis ojos  no se abran
Una vieja canción, que los mantenga bien cerrados
Y sofoque el espacio entre nosotros...
Que estés y yo también.
Que estemos.
Que estemos hasta que se nos harten los cuerpos de sabernos juntos.
Hasta llegar al hartazgo de nuestro aire.
De nuestros latidos.
Corazón, ¿ya te olvidaste de mí?,
Yo no te sé.
Yo nunca me olvido de ti.

 Estefanía Neri

miércoles, 22 de junio de 2011

Te tengo de frente.

Ya no sé si es bueno el día en que mi silencio se rompe en tu mirada, cuando mi voz se corta si apareces en mis canciones, cuando espero el momento perfecto para decirte que te amo, que debería ser hoy, debería ser siempre.

Se que eres tu porque paso la noche en vela por causa de ti, pensando en lo perfecta que una planta cualquiera seria si la cuidáramos juntos, pensando en lo imperfectos que seriamos juntos, en todo lo bello que lograríamos; un mañana tan impredecible que hasta resulte adorable.
Compadeciéndome de mí misma porque aquí me tienes a media luna con la ferviente necesidad de continuar escribiendo sin sentido alguno estas líneas que hasta mi madre leería antes que tu.

Aun así, me encanta. Me ayuda a huir de ti, cada palabra escrita deja atras una parte de ti que ya no necesito recordar porque te vas quedando trazado en una hoja de papel, buscar inspiración, no se necesita, todo aquello que sale hoy de esta línea inconstante es gracias a ti, en este preciso momento, tan armonioso, tan mío, tan tuyo aunque no lo sepas, tan nuestro a los ojos de nadie, siempre es con todos menos con el que es.

Buscando concordancia y coherencia hasta debajo de mi almohada, lo quiero recordar mañana, quiero saber que estuviste presente en mi, como siempre, pero esta vez, como una anterior, lo suficientemente presente como para escribir sobre ti.

Debes ser un mal yo, y yo una buena tú, por eso nuestras manos encajan, por eso vas después de mí hasta en los libros de jardín de niños, por eso sientes tan frías mis palmas y yo tan cálidas las tuyas, por eso nuestras iniciales se ven mal a ponerlas dentro de un irremediablemente cursi corazón. Porque juntos somos tan imperfectos que no hace falta escribir sobre lo hermoso que se ve el final del camino si te llevo conmigo.

Me voy quedando sin palabrería, y aunque odio sentirme tan diferente a lo que soy pasando la noche en vela por alguien ausente, no quiero que acaben estas noches se sienten inexplicablemente maravillosas, cuento los segundos que faltan para encontrarnos, ignorare los momentos que paso hasta que llegue el día en que te vuelva a ver; como sea, no se a donde va todo esto, el problema es que el no saber me molesta.

 La nostalgia y la incertidumbre dormirán hoy conmigo en la misma cama, por el miedo que las ha invitado, pero ya no puedo quejarme, a ese lo traje yo, después de alojar la duda del que dirán si quiero un futuro junto a ti. Escucha mi silencio te necesito. Nosotros, te necesito.

Luna feliz.

Mi vergüenza lleva una sonrisa por vestido, 
la reconozco y me hace sentir imbécil, 
se acomoda justo detrás de mi mirada de esperanza, 
se esconde entre mis palabras de aliento y molesta a mi optimismo ante las situaciones deprimentes. 
A mi vergüenza no le agrado, ni quiero agradarle, 
sin embargo estamos destinadas a vivir en el mismo cuerpo y hacer un esfuerzo por levantarnos juntas cada mañana, 
Se empeña en desnudarse en las noches solo para mí, 
y la contemplo, 
y me invade, 
y es inevitable quedarme junto a ella hasta que logra asfixiarme de tan cerca que la tengo de mí. 
Me habla, me detesta y desata mis miedos, 
y me recuerda lo inmunda que soy casi siempre,
sabe en donde pisar fuerte para no dejarme escapar.
Vive y soy yo.
Y me tendrá suya siempre, 
aunque el día la vuelva torpe y se sienta bondadosa como para dejarme respirar libremente por 16 horas. 
Vive y soy yo, y tú más que ella.


domingo, 12 de junio de 2011

Viento se va.

Los días se pasan cada vez más rápido,
excepto en los que no te veo, que parecen tardar una eternidad.
Aún así, es corto el tiempo que me queda de tu cotidianidad,
de observarte mientras diriges tu mirada hacia cualquier cosa
o hacia la nada.
A veces minutos,
y aunque no lo notes,
a veces todo el día.
Van pasando y a lo largo de cada uno
tus más se van correspondiendo con mis menos
así como tus menos responden a mis más
te vuelves cada vez más claro
más vivo, más incentivo
yo cada vez más reservada, torpe y desinteresada,
no existe en todo esa reciprocidad
debo mencionar que hay cosas de las que no tengo noción de la forma en que habitan en tu mente
tengo una claridad  linda e inexplícita sobre lo que eres
me gusta, aunque no sé bien qué es,
tengo claridad sobre lo que soy y lo que quiero ser,
contigo.
Es lo único a lo que le tengo fé
a ser contigo,
te tengo fé a tí,
me tengo fé a mí estando contigo,
me tengo fé porque me mueves a hacer y deshacer,
me tengo fé contigo porque estás en cada una de mis canciones,
porque estás en mis letras,
en mi luna, en mis paisajes, 
en mis colores... en mis colores.
Me tengo fé contigo porque me hace feliz sentir el viento soplando mi cabello
porque sé que de algún modo se vuelve amable y te trae hasta mí
porque confío en que de otro modo sea ahora piadoso y me lleve hasta donde tú estás
aunque no te des cuenta,
me tengo fé porque el sol me recuerda tus ojos
porque cada movimiento, palabra, cada pensamiento está desde siempre inspirado en tí.

Le temo al hecho de perderte,
que en automático sería perderme a mí misma,
temo de saber  muros donde no los haya
 o de intentar derribar los que están construidos para no caerse jamás
no diría que me eres indispensable
me las he sabido arreglar sin ti desde hace algún tiempo,
si ese delirio se alarga a unos cuantos días o a una eternidad
cuando llegue tu ausencia total,
la práctica hará todo más fácil,
pero a ella no quiero conocerla,
no quiero volverme una experta extrañándote.
El sólo pensarlo me vuelve ansiosa,
te me vas quedando muy lejos con el tiempo que a tí te pinta demasiado bien,
te vas con el clima y con las circunstancias que te van de maravilla,
mientras yo me encargo de aplazar deseos,
de huir de mis sueños.
Estoy segura de casi nada,
ni si quiera estoy segura de mí misma.
Sólo te sé a ti, sólo me sé caminando a tu lado.